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LA TIERRA DEL COPAL

Por César González Guerrero

Todos los pueblos de Guerrero, en su mayoría, distribuidos en sus 81 municipios, datan desde el año 1849, fecha de la fundación de nuestro estado.

 

Algunos con nombres de personajes históricos y otros con significado etimológico. Tal es el caso de Copala que significa «donde abunda el Copal».

 

Este árbol cuyo nombre es de origen náhualt llamado copalli, produce un agradable olor denominado incienso que sirve para actividades esotéricas y del feng shui, limpias, agradecimientos, ofrendas, y en la época prehispánica para adorar a los dioses. Los beneficios del copal también se presentan a través de la llamada resina, considerada sagrada con una grata percepción aromática.

 

En México, este árbol se localiza en los estados de Michoacán, Oaxaca y Chispas, principalmente. En Guerrero se tiene una mínima presencia, no significativa.

Actualmente este hermoso árbol está en peligro de extinción.

 

En el Copala «viejo» y hasta 1970, recuerdo que se podía disfrutar una buena cantidad de «palos» de copal, en los diferentes puntos de la geografía municipal, como los conocidos: «agua amarilla», «el nanchito», «la hierbejiote», «la loma del chivo», «la loma de la tigra», solo por mencionar algunos. Su rico aroma parecía competir con los mejores perfumes y su fruto o semilla (llamadas «bolitas»), servían para jugar a las inolvidables y peligrosas «chicopetas». Que será otro tema.

 

Recuerdo que, en el período del Presidente Municipal Santa Cruz González Cortés, mi padre, 1978-1980, él personalmente sembró 2 árboles de copal en la Plaza Cívica que también construyó, y afortunadamente ahí siguen de pie, como diciendo aquí estamos plantados para orgullo de la tierra del copal.

 

También en el periodo del extinto Presidente Municipal Nazario Damián Céspedes, se plantaron varios en el tramo conocido como el «bulevar», que han resistido el paso de los años.

 

El árbol de copal y el bejuco de la chicopeta no deben morir. Urge un Programa de Reforestación y Rescate del Árbol del Copal. Es un asunto ecológico, histórico y moral que requiere de una atención prioritaria, quizá ya no para un juego peligroso, sino como parte simbólica de nuestro municipio.

Ya veremos.

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