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LA TIERRA DE CHAGÜE

Por César González Guerrero

Tal vez en otras partes del país y del estado de Guerrero existen una gran diversidad de palabras con pronunciamientos y escritura diferentes pero que nos llevan al mismo objetivo o significado, y es debido a ello que existan conceptos o términos supuestamente desconocidos para mucha gente que, al final de cuentas, es causa de confusiones y hasta falsas  interpretaciones. Por ello considero pertinente rescatar algunos de ellos para que las nuevas generaciones no se olviden de nuestro origen, como costachiquenses-guerrerenses.

Seguramente quienes tuvimos la oportunidad de conocer el “Chagüe”, sabemos muy bien que nos referimos a la siembra de maíz en un terreno de humedad, o también al uso de un terreno que después de la temporada de lluvias es fértil y no requiere de riego. Esta etapa regularmente comprende los meses de noviembre a enero, aunque en algunos casos puede variar y tal vez sí sea necesario su riego.  El termino Chagüe proviene del náhuatl  Chiahuitl.

El uso de la tierra de “Chagüe” es muy común en nuestros pueblos de la Costa Chica debido a que la mayoría de los terrenos son de temporal, o sea sólo se siembra y cosecha en época de lluvias (de junio a octubre),  también son conocidas como “bajiales” aptos para trabajar el “Chagüe”. Es una tierra muy productiva y no requiere de grandes cantidades de inversión.

Quizá habrá quienes precisamente en estos meses de noviembre-diciembre, después de la cosecha de la reciente temporada de lluvias, ya su “Chagüe” está “claveteando” u  otros tal vez, sus “milpas” están más desarrolladas y cosecharan en el mes de enero o febrero.

Los campesinos que tienen alguna hectárea o más de tierra de “Chagüe”, no descansan y su trabajo es permanente. No obstante que el resultado en ocasiones no resulta muy favorable, siguen haciendo un gran esfuerzo por obtener lo indispensable para comer.

El “Chagüe” es una actividad complementaria básica para el sostenimiento de la economía campesina. Desde luego habrá quienes sí tienen los recursos más que suficientes, como para que la producción tenga excedentes para el mercado, recuperar su capital y hasta una buena ganancia. El resto de los productores con problemas económicos, tienen que buscar opciones para complementar sus ingresos trabajando de peones, sembrando otro tipo de semillas como chile, jitomate, frijol, o bien con la cría de aves como pollos, gallinas “ponedoras”; chivos, puercos, guajolotes, etc.

Si bien es cierto que el campo, actualmente, requiere de maquinaria y tecnificación, también es urgente el Mercado y Precio justo para sus productos, sin perder las tradiciones y costumbres. De lo contrario la economía campesina seguirá siendo de autoconsumo. La palabra la tienen quienes son los responsables de aplicar las políticas públicas para apoyar al campo y a los campesinos. Estaremos atentos para ver si ahora sí se hará justicia a la familia campesina.

Mientras tanto, vamos a sembrar el “Chague” para cosechar en marzo.

 

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