Contáctanos

Denuncia

tacita

pan

Anunciate

El deber como ciudadano de elegir un buen candidato

Editorial

En todo el País, cualquier honesto ciudadano puede luchar por un cargo de elección popular. Sin embargo, luego de cada proceso electoral, más de un vaquero jinetea los dineros del pueblo y algunas estrellas de la farándula brillan dorando píldoras amargas. Hoy, nuestro circo político es ocupado por una turba de payasos, acróbatas y magos que buscan trabajar por el bien de la Nación y a beneficio de los pobres recién caídos de la clase media. Nadie elegiría a un hombre sin preparación académica o a un futbolista para que le operara los ojos. Tampoco escogería como piloto del avión donde va a viajar su familia a un guapo que no sabe ni leer. En los asuntos donde intervienen otras personas de las que depende nuestro bienestar o el de la gente que queremos, ponemos especial cuidado en elegir a los más conocedores, los más eficientes, los más confiables. ¿Pero para gobernar? Asunto del que depende el bienestar de millones de personas, se nos ocurre que es fácil y que todos podemos hacerlo. La calidad, capacidad y probidad de las personas que elegimos para que se ocupen de los asuntos públicos es tan o más importante que la de las personas que seleccionamos como nuestros médicos, maestros o arquitectos.

Anterior «
Siguiente »

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Economía

Clima