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A pesar de que su historia es la misma, entre San Jerónimo el Grande y Atoyac Álvarez ha existido una rivalidad histórica

  • Por Diario Objetivo
  • 08/05/2020
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Por Víctor Cardona Galindo

Cuando el general Vicente Jiménez se levantó en armas contra Diego Álvarez en 1867, las tropas jimenistas que vinieron para atacar a los atoyaquenses se refugiaron en San Jerónimo, ese pueblo fue escenario de sangrientas batallas entre alvaristas y jimenistas. Durante la Revolución Mexicana Tomás Gómez tomó partido en contra del atoyaquense general Silvestre Mariscal, en 1918 cuando los mariscalistas se levantaron en contra de Venustiano Carranza en San Jerónimo encontró cobijo la tropa de los federales. Donde recibieron con beneplácito al general Rómulo Figueroa y de allá vinieron muchas campañas armadas en contra de los de Atoyac. Ahí mismo los atacó “El Cirgüelo” con su ejército de encuerados.

Durante el movimiento coprero pistoleros de ese lugar fueron puntero para romper la huelga coprera en la participaban muchos de Atoyac. En el tiempo de alcalde Manuel García Cabañas hubo hechos de sangre muy fuertes entre los bandos de Atoyac y San Jerónimo. Todavía en la época de Lucio Cabañas el gobierno federal acarició la idea de armar a ciertas familias de San Jerónimo para mandarlos a perseguir al guerrillero. Los viejos no me dejarán mentir de todas éstas rivalidades.

Hasta hace poco había una rivalidad de transportistas, que se tradujo en conflictos y bloqueos de carreteras. Ahora nos cierran la frontera los de San Jerónimo a los de Atoyac porque estamos infectados por Coronavirus. Y lo más grave es que esa prohibición venga de la autoridad. Yo creo que a los políticos de Benito Juárez les vuelve surgir ese rencor histórico hacia los atoyaquenses. Incluso la creación misma del municipio de Benito Juárez se hizo sin cumplir los requisitos legales y quitaron a Atoyac el paso a la playa por capricho del grupo político que mandaba. Con San Jerónimo nos une, la historia, nos unen las costumbres y la idiosincrasia, pero nos dividen los políticos rencorosos.

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